EL OSO POLAR

EL OSO POLAR

jueves, 10 de marzo de 2011

                                            
                                                          CARACTERISTICAS
Nombre Científico: Ursus maritimus (antes Thalarctos maritimus)

Familia: Úrsidos

Orden: Carnívoros

Suborden: Fisípedos

Clase: Mamíferos

Identificación: Gran tamaño con el cuello largo, la cabeza pequeña, alargada y aplanada por encima; pelaje blanco o blanco amarillento (en verano); ojos, punta el hocico, garras y piel negros.

Tamaño: Longitud cabeza-cuerpo: 180-250 cm (365 cm es el valor máximo) altura en la cruz 100-160 m.

Peso: 150-500 kg (1.000 kg como valor máximo).

Distribución: Zona circumpolar del hemisferio norte

Hábitat: Costas boreales y mares cubiertos de hielo en el borde sur de la banquisa permanente; durante gran parte del año, su hábitat preferido es la zona del “pack ice” o banquisa estacional.

Alimentación: Régimen predominantemente carnívoro; en verano, al ser más difícil la captura de focas, su régimen es casi omnívoro, y se compone de bayas, hierba, raíces, algas, peces...

Reproducción: 2 crías por camada tras un período de gestación de 6,5 a 9 meses, pero con implantación diferida del blastocisto (por lo que la gestación verdadera tarda sólo de 6 a 10 semanas). Alcanzan la madurez sexual entres los 3 y 8 años.
REPRODUCCIÓN
Las hembras del oso polar se aparean durante la primavera, cuando todavía es factible cazar y estar en el Ártico, pero los óvulos fertilizados no se comienzan a desarrollar inmediatamente, estrategia llamada implantación demorada, para empezar a almacenar grasa y engordar antes de que se inicien las demandas de la preñez.

Durante este tiempo las hembras pueden aumentar su grasa corporal hasta en un 50 por ciento o más, una hembra debe aumentar su peso 180 kilogramos o más para sustentarse a sí y a sus oseznos durante los meses subsecuentes, ya que las hembras pueden perder hasta un 45 por ciento de su peso. Al entrar el verano, la mayoría de los osos se mueve al sur o a las costas, y mientras los machos y las hembras no preñadas pasan el verano y parte del otoño vagabundeando y jugando, las hembras embarazadas construyen madrigueras para pasar el resto del otoño, y parir, al cubierto de las tormentas de diciembre.

Los embriones del oso polar empiezan a desarrollarse en otoño. En la madriguera el ritmo cardiaco de la hembra se reduce de quizás 60 latidos en el sueño normal a menos de 30 latidos. Los oseznos nacen para el día de año nuevo, y al nacer pesan aproximadamente medio kilogramo y su pelo es tan fino que es casi invisible. Las madres los nutren con una leche más rica que la de ninguna otra especie de osos, la cual es casi 35 por ciento grasas. La hembra sale de la madriguera para los días de Marzo o Abril, cuando cientos de focas están naciendo.

Y así empezar a cazar. La mayoría de las hembras mantiene a sus oseznos con ellas 2 años y medio, pero se ha observado que probablemente una gran abundancia de focas modifique esto aminorando el tiempo, es decir, cuando hay abundancia es probable que los restos de las focas que queda en el hielo posibilite que los oseznos empiecen a alimentarse de restos y se independicen más pronto.

CAZA Y ALIMENTACIÓN
Los osos cazan focas basándose sobre todo en su sentido del olfato más que en cualquier otro. El olfato de un oso polar al contrario de lo que se supone, es mucho más sensible que el del perro. El oso puede oler a una foca a ochocientos metros de distancia y a dos metros bajo la nieve. El oso emplea para la caza de las focas el acecho o la emboscada. Cuando un oso huele una foca, y esta se encuentra en su continuo ir y venir de la superficie a las profundidades del agua a través de sus respiraderos, el oso tan solo espera al lado del respiradero a que salga y repentinamente echarse a la carga emboscándola. En otras ocasiones cuando un oso huele una foca a distancia o la ve en el horizonte la acecha y repentinamente ataca. En primavera o verano un oso puede cazar nadando bajo el hielo, el cual se rompe rápidamente. Desde la superficie, espía a una foca distante recostada cerca de su respiradero; luego se sumerge por una abertura cercana y nada bajo el agua hacia la foca, asomándose por otros agujeros en el camino para respirar y calcular la distancia y dirección de su presa. Finalmente el oso llega al agujero de la foca y se lanza a través de él.
MIGRACIÓN
El oso polar es protagonista de grandes migraciones hacia territorios más al sur. Como se sabe el alimento principal del oso es la foca anillada, en el Ártico, la cual se alimenta del bacalao de la misma zona. Pues bien, la zona ártica tiene 6 meses de luz solar perpetua, y 6 meses de noche total, debido a su ubicación en la tierra.

Durante la fase que comprende la luz total, en la que existe una explosión de vida en dicha zona, y que abarca primavera y verano, existe un gran deshielo del circulo Ártico, el cual empieza en primavera, alcanzando su etapa más crítica en verano; durante esta temporada, y a pesar de la explosión de vida que el sol provoca, el oso polar se ve forzado a migrar más al sur huyendo de las continuas quebraduras del hielo y continuas fugas de dichos fragmentos, donde este pasa el final de la primavera, el verano y parte del otoño, el tiempo en que el hielo vuelve a recobrar el nivel perdido, casi sin alimentarse y sin hibernar, durante este tiempo duermen o vagabundean. Esta etapa se conoce como hibernación ambulante. En esta época el oso puede perder entre el 30 y el 40 por ciento de su peso corporal.

Cuando el hielo regresa al Ártico, el oso regresa a él, continuando con su habitual modo de vida casi totalmente desconocido para el hombre. Entre las pocas cosas que se conocen sobre el modo de vida del oso polar es que pasa su mayor parte del periodo invernal cazando por todo el círculo Ártico, desplazándose grandes extensiones. Un collar con radio puesto a una hembra, mostró que esta vagó durante todo el invierno por una superficie de 78,000 kilómetros cuadrados.

Las garras del oso polar están adaptadas para el difícil caminar sobre el hielo y la nieve: están recubiertas por la parte inferior de pelo para evitar resbalarse y tener mayor adherencia en superficies lisas. Además, debajo del denso pelaje blanco del oso polar se encuentra una piel negra para la absorción de los pocos rayos solares que lleguen al Ártico. Al contrario de lo que se cree, la enorme capa de grasa del oso polar, la cual puede medir entre los 10 y 15 centímetros, no se usa tanto como aislante térmico, sino como reserva energética para ulteriores temporadas en las que el alimento sea escaso. En una medición de la cantidad de calor emitida por un oso polar hecha mediante infrarrojos se podía observar como la cara y los cuartos delanteros emitían mayor cantidad de calor que las ancas.

Esto muestra inclusive la distribución de la grasa corporal en el oso: la mayor parte se almacena en muslos y en las ancas, dejando el trabajo de aislamiento térmico a la piel y pelaje. Para solventar los intensos fríos del Ártico, en promedio entre los 50 y 60 grados bajo cero - pero en ocasiones más, siendo la diferencia entre la temperatura del aire y la del oso hasta de 80 grados -, además de este mecanismo, el oso polar cuenta en su hocico con grandes membranas que calientan y humedecen el aire antes de que este llegue a sus pulmones.

CALENTAMIENTO GLOBAL


CALENTAMIENTO GLOBAL
El cambio climático, el efecto invernadero o el calentamiento global están provocando el derretimiento de los hielos polares con una evidente presencia en el ártico, allí donde los osos polares deben nadar cada vez mayores distancias para conseguir alimento. A medida que el borde del hielo ártico se desplaza cada vez más al norte, se hace más complejo para estos animales su lucha por la sobrevivencia. Los osos polares pueden nadar distancias de hasta 100 Km. en busca de alimento; siendo buenos nadadores, un ejercicio repetido de tal magnitud coloca en serio peligro de vida a estos albos seres árticos. Los investigadores han empezado a encontrar osos ahogados en las cercanías de las costas del norte de Alaska y  ellos creen que semejante panorama puede convertirse en una cosa cotidiana si la temperatura media sigue aumentando. Actualmente hay 20 000 osos polares en la zona Ártica y el cambio climático los ha obligado a desplazarse aún mucho más al norte a medida que la línea del hielo se modifica por derretimiento de sus bordes. Los osos polares viven la mayor parte de su vida sobre el hielo desde donde cazan su alimento, principalmente focas. La época de caza, es cada vez más corta toda vez que el derretimiento es más intenso y la cada vez más delgada capa de hielo en algunas extensiones no permite a los osos buscar refugio y descanso sobre una superficie que no resiste la masa de sus pesados cuerpos.

¡Los osos polares nada entienden de calentamientos globales pero, la batalla por sobrevivir la están perdiendo, como consecuencia directa de la irresponsabilidad del hombre que está destruyendo su propio hábitat!