CAZA Y ALIMENTACIÓN
Los osos cazan focas basándose sobre todo en su sentido del olfato más que en cualquier otro. El olfato de un oso polar al contrario de lo que se supone, es mucho más sensible que el del perro. El oso puede oler a una foca a ochocientos metros de distancia y a dos metros bajo la nieve. El oso emplea para la caza de las focas el acecho o la emboscada. Cuando un oso huele una foca, y esta se encuentra en su continuo ir y venir de la superficie a las profundidades del agua a través de sus respiraderos, el oso tan solo espera al lado del respiradero a que salga y repentinamente echarse a la carga emboscándola. En otras ocasiones cuando un oso huele una foca a distancia o la ve en el horizonte la acecha y repentinamente ataca. En primavera o verano un oso puede cazar nadando bajo el hielo, el cual se rompe rápidamente. Desde la superficie, espía a una foca distante recostada cerca de su respiradero; luego se sumerge por una abertura cercana y nada bajo el agua hacia la foca, asomándose por otros agujeros en el camino para respirar y calcular la distancia y dirección de su presa. Finalmente el oso llega al agujero de la foca y se lanza a través de él.

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